Puedes irte un año,
un día,
o un mes;
pero si me esperas,
volveré,
y si nunca me olvidas,
nunca moriré.
(Fragmento de Kaguyahime, anónimo)
GALATEA,
quizás ahora, comprendas
lo que la selva macilenta
hace a los que con arrojo intentan
huir de mi injuria con insistencia.
Mi ira es, como la ÚNICA, incierta;
febril como incólume ribera
que de su nido despliega
los brazos para poblar la tierra.
…
En un minuto estabas disuelta
como la espuma
de la empírea estella,
libertando del móvil, la esfera.
Mas ahora,
que reclamas
los espacios vacíos,
antes de carneros vivos,
como nueva ama,
dueña y reina lustrada,
es, cuando cuando en contrariarme,
más te afanas.
¿Acaso no te di yo cama,
alimento, la vastísima montaña
y la disposición que de todo te plazca
en título de coronada dama?
...
Cuando el sol,
primera tonada del alba,
cansado, sin la luna atrapada,
al monte presenta la irisada
aureola de la azorada mañana,
iba yo a la floresta remarcada,
cual pastor en busca de justa paga,
por tu fruta fresca y remojada;
y junto a ella, pues como tú, ufana
necesita la más bella campaña,
bien llevaba flores, azucenas y azaleas
para remediar en lo que te fallaba.
Pero ni con eso me mirabas.
¿Acaso mis modos a divina traza
no alcanzan los escaños a los que te alzas?
Pude verlo en tu mirada.
Tantas y tan vanas lágrimas
otorgadas a figura humana
al contemplar la pérdida de la calma
al destripar, por mí, una simple cabra.
De igual manera, si las plantas
portaran la sensible alma,
en tardes de calurosa templanza
las plazas veríamos empapadas.
…
Insulso sin mirarnos pensaba,
en la arboleda sagrada,
en requiebros mi esperanza;
pues nuestras rutas están salvas.
Cual mis padres, noble raza,
son los tuyos, adorable amada.
Mas cuando mi faz miro, figura desecha,
todo, aunque poco de mí refleja,
aguas turbias, nunca resueltas,
en mostrar leves trazos se empeñan.
A no ser por reflejos, se nos muestra
la mayor falta de la naturaleza,
nuestra forma incompleta, convexa
por la pupila etérea.
La vista que a ti pinta con fineza,
interna en tus ojos la más adusta vileza.
A no ser por esto, nunca te viera
¡Cuán banal es la belleza!
Mantiene el orden de la tierra,
guía al astro rey en su marcha eterna
tras la luna cubierta de tristeza.
Ya sin esto más no quiero nada.
Lo que a unos prenda, a otros asquea;
el sueño que a unos priva, a otros ciega.
Si de mi vida te escapas,
iréme a otros montes,
a otras ciénegas,
a dibujarte con siluetas,
a contar a otros mi desgracia,
a privar tu nombre, TU CARA,
…a dejar de ello la más triste hazaña.
…
Tus ojos,
comisuras extrañas,
todo lo que mi vida ama,
tienen siempre la mirada
de una bestia que ataca
con dientes y garras
a una presa asustada
y alejada de su morada,
Incluso la tuvieron antes de que te capturara…
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